• Aprendizaje

Aprender, esa sensación, experiencia, necesidad, pasión, que de forma muy parecida al fitness, tiende a ser adictiva pero dolorosa. Desde que iniciamos nuestras vidas como seres humanos, comenzamos a aprender, puesto que es la única vía para crecer y sobrevivir; cuando somos pequeños, parecemos esponjas que absorben conocimiento, pero a medida que nos hacemos mayores, pareciera que dejamos de tener tal capacidad, sin embargo, algunos como yo, muy posiblemente tú y bastantes personas en el mundo; pasamos por momentos de bloqueo, dificultades para aprender, obtenemos malas calificaciones y algunas ocasiones creemos odiar la experiencia de aprender.

 

¿Realmente soy tan tonto?

Durante varios grados, fui pésimo para las matemáticas, algo muy frustrante para una persona que estudia desarrollo de software en un sistema educativo tradicional. Todo ése tiempo me sentí muy tonto, incluso algunos profesores me llegaron a decir que no era lo mío, desde la secundaria hasta la preparatoria.

Pero no fue hasta que decidí ingresar a la universidad que acudí a un maestro cubano que siempre estuvo ahí, Aurelio Baldor. Lleno de pena, dado que en clase de matemáticas, rara vez mis formas de resolver problemas coincidían con las del profesor, además tenía poco desarrollo de pensamiento abstracto. Emprendí un viaje por el mundo de las matemáticas, que fue una de tantas batallas contra mi gran ego. Al comenzar la universidad, mis calificaciones en mate eran de 10. La alegría me inundaba al poder participar en clase, no cabe duda, fue maravilloso ver hacia el pasado, mis calificaciones de 2.0 y sonreír, pues mi realidad era diferente. No era del todo un tonto.

La experiencia me enseñó que mi principal enemigo(más allá de los malos profesores), era yo mismo, mis creencias y el miedo a seguir preguntando, además de un gran ego impidiéndome aceptar que no entendía ni siquiera lo más básico (temas de educación primaria). Ya pasaron más de 10 años de ésto y hasta hoy decidí confesar mi secreto al mundo.

Hoy creo que el paso más duro para comenzar la travesía por el mundo del conocimiento, es aceptar nuestras propias deficiencias, tal como podríamos hacerlo al vernos en el espejo y notar que no tenemos la masa muscular deseada, sólo entonces, podemos comenzar a realizar ejercicios para cultivarnos.

Como conclusión de éste post y a manera de respuesta a su título, creo que todos podemos aprender lo que sea, mientras nos guste y estemos dispuestos a enfrentar nuestros miedos, para conocer nuestro nivel de conocimientos y comenzar a construir sobre ésto.

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